El ángel Nacho (Nacho Vegas: El Ángel Simón)

Siempre que se quiere alabar a un músico como letrista, irremediablemente las palabras que surgen son poeta, poesía, lírica. Nacho Vegas va más allá. Nacho Vegas es un narrador. Sus canciones parecen más relatos breves, e incluso novelas, que poemas. Para transcribir una letra de Nacho Vegas, sin duda es mejor prescindir de los saltos entre versos.
Simón, desde que te fuiste tengo que decir que la verdad no estamos nada mal sin ti. También es cierto que podríamos estar mejor. Pero ya ves, las buenas cosas mueren bajo el sol. Y ahora es la memoria mi guía porque, eso sí, pienso en ti cada día. Desde aquella mañana de agosto reinventada hasta la saciedad, sin lograr encontrar nada de nada, ni una explicación, ni un por qué al que poderme aferrar. Y ahora no sé por qué viene a mi mente el colchón que tuvimos que bajar Javi y yo a la basura, sin poder dejar de mirar esa mancha oscura, que allí nos dejaste como herencia y recuerdo antes de partir en tu último viaje, probablemente al infierno.
Y me vas a disculpar si nunca te llevo rosas. Me vas a permitir contar algunas cosas sobre lo poco que sé de tus días de vino y rosas, como todas las bromas, como aquélla en que al pasar delante de una funeraria nos decías "agachaos, no vaya a ser que os tomen las medidas". Ese era tu consejo, tu sabio consejo, y no estuvo mal, pero se te olvidó algo importante: tú también tenías que agacharte. Sí, tú también tenías tenías que agacharte, pero nunca quisiste cuidarte.
Y quiero pensar que, por una vez, hice algo mejor que tú. Quiero pensar que, por una vez, hice algo mejor que tú, que ni siquiera acabaste esa carta de despedida, que en el ordenador Santi encontró perdida. Y ahora que perdiste tan absurdamente la partida, ahora estoy cansado y hasta tengo miedo de mi propia vida, y sé que lo tendré toda la puta vida, decida lo que decida.
Bueno, al final, tal vez tuviste suerte, porque tal vez, dímelo tú, mejor que ser un hombre solo y arruinado, resulte ser, como dijo el juez, "el finado", mientras se tapaba la nariz con su pañuelo. Y desde cualquier lugar donde quiera que ahora te estés pudriendo, sólo quiero que sepas que ya no te tengo miedo, que ahora estoy cansado y sólo tengo miedo de mi propia vida, y que sé que lo tendré toda la puta vida, decida lo que decida. Como tú siempre decías: "formalidad, poca pero que dure". Como tú siempre decías, "gracias, así es y así sea". Así es y así será toda mi vida, decida lo que decida.

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